Héroes anónimos de la Guerra del Pacífico

El Museo del Litoral Boliviano, ubicado en la calle Jaén, presentó la nueva museografía que se tendrá en tres de sus salas, dentro de las cuales se pueden observar las fotografías y leyendas de los muchos héroes anónimos, quienes fueron los que valientemente defendieron la costa boliviana.

HÉROES DESCONOCIDOS

En las instalaciones del Museo del Litoral llama la atención una de las leyendas que hace referencia a las mujeres conocidas como Rabonas, madres y esposas, que a pesar de los largos trayectos acompañaban a los soldados del Ejército Aliado (Boliviano- Peruano) en las marchas y campañas militares.

Estas mujeres cargaban las provisiones y los hijos en sus espaldas, acompañando el paso militar de las columnas; y a pesar del cansancio, durante los descansos, preparaban la comida para las tropas y los hijos, que estaban junto a ellas, se lee en una de las leyendas del Museo.

Según describe, el registro de la Memoria Gráfica de Reintegración Marítima de Bolivia, muchas mujeres llevaban incluso las armas para apoyar a los soldados; el número de ellas era de mil quinientas mujeres y más de un centenar de niños, todos ellos héroes anónimos que fueron a defender el Litoral Boliviano.

ENFERMERAS Y MÉDICOS

La fotografía de Ignacia Zeballos Taborga (1831-1904) se exhibe en el Museo del Litoral, como testimonio de su valor fue una mujer que se enlistó en el “Escuadrón Velasco”, formado en Santa Cruz. Al llegar a Tacna se incorporó como enfermera en la Cruz Roja, antes llamada Ambulancia, y participó en las batallas de Ite y Molquegua cargando a los niños de las Rabonas y los rifles de los soldados. En 1880 fue ascendida a Coronela del Ejército boliviano, grado otorgado por la convención nacional, por su valor en el campo de batalla.

Un médico que también resaltó por su labor en el conflicto bélico entre Bolivia y Chile fue el doctor Bailón Mercado (1900-1968), quien fue médico, político y diplomático. Conformó el escuadrón Velasco, formado por voluntarios cruceños especializados en el área de la medicina, para defender la patria en la Guerra del Pacífico, después de la derrota fue tomado como prisionero; a su liberación retorno a Santa Cruz, su fotografía está expuesta en el Museo, como testimonio de su entrega y valor en el campo de batalla.

FLOTA NAVAL

En las costas bolivianas se alzaban imponentes siete barcos de propiedad del Estado Boliviano. Según registro de la Memoria Gráfica de Reintegración Marítima de Bolivia, estos barcos fueron navegados por valerosos marinos, héroes anónimos. Los barcos que ondeaban la bandera boliviana en las playas del Pacífico fueron: El Bergantín “María Luisa”, que era un buque de dos palos mayores y velas cuadradas, a este se le atribuye la captura, en el año 1843 del barco pirata Rumena, que realizó una incursión pirata a Mejillones para cargar guano.

El Bergantín “Illimani”, embarcación adquirida el año 1844 por el presidente José Ballivian, en calidad de guardacostas del Litoral boliviano; el cañonero “El Morro” era un buque dedicado a las actividades de vigilancia y Patrullaje Costero en el departamento del Litoral, eventualmente transportaba pasajeros y mercaderías.

El “Guardacostas General Sucre” era una embarcación de la Escuadra Naval Boliviana, que operó desde el año 1844, protegiendo las costas marítimas de Bolivia. La embarcación “Bolívar” fue uno de los transportes modernos de la Escuadra Naval Boliviana; la misma ha sido adquirida por el Mariscal Antonio José de Sucre, el año 1826.

El “Sorata” fue un barco vigía que el gobierno del general Hilarión Daza adquirió, y el “Chachamocha” que formó parte de la Escuadra Naval desde 1826 poseía una estructura de 200 toneladas.

MUSEO

El Museo del Litoral Boliviano se inauguró en 1979, al recordarse un centenar de años desde la guerra en la que el país perdió sus costas. El repositorio tiene tres pilares fundamentales: la conservación de los bienes, la investigación y la difusión.

Está abierto de martes a viernes, de 09.00 a 12.30 horas y de 15.00 a 19.00 horas; sábados y domingos, de 09.00 a 13.00 horas.

El responsable del repositorio, Dante Vera, aseguró que la nueva museografía “se basa más en los hechos, las consecuencias y lo que queda actualmente. En esta presentación, quisimos hacer una instalación de videos, para que los espectadores puedan recibir otro tipo de sensaciones sobre el tema. Al quedarse ahí por un momento, se escucha el sonido del mar”.

Fuente: El Diario